Hablemos de Janteloven: ¿Una ley invisible que frena el ego?

Personas | Sociedad | Igualdad | Janteloven
Por ninosouza via pixabay

Si usted llega a Noruega y espera encontrar grandes demostraciones de riqueza o personas presumiendo de sus éxitos, lo más probable es que se quede esperando, porque aquí existe un código social no escrito llamado “Janteloven“.

No es una ley que usted vaya a encontrar en el código penal, pero es la que dicta cómo debe comportarse un ciudadano. Básicamente, se resume en una frase: “No piense que usted es especial o mejor que nosotros”.

El origen de una norma “ficticia”

Aunque la actitud viene de siglos atrás, el nombre surgió en 1933 gracias a la novela “Un refugiado cruza sus límites”, del autor Aksel Sandemose. En el libro, se describen diez reglas que regían en el pueblo ficticio de Jante. Esas reglas, que a ojos de un extranjero pueden parecer duras o incluso depresivas, prohíben reírse de los demás, creerse más sabio o pensar que uno es más importante que la comunidad.

Estas reglas son:

  1. No debes pensar que eres algo especial.
  2. No debes pensar que eres tan bueno como nosotros.
  3. No debes pensar que eres más inteligente que nosotros.
  4. No debes imaginarte que eres mejor que nosotros.
  5. No debes pensar que sabes más que nosotros.
  6. No debes pensar que eres más importante que nosotros.
  7. No debes pensar que tú eres bueno en algo.
  8. No debes reírte de nosotros.
  9. No debes pensar que le importas a alguien.
  10. No debes pensar que puedes enseñarnos algo.

Lo que empezó como una crítica literaria terminó por darle nombre a una realidad social. En Noruega, el éxito se celebra en voz baja. Si usted se compra un carro de lujo o gana un premio importante, lo habitual es restarle importancia. Presumir se considera de mal gusto y puede generar un rechazo inmediato en el círculo social.

Igualdad por encima de la ambición

La Janteloven es, en gran parte, la responsable de que la sociedad noruega sea tan horizontal. Ha servido para que la brecha entre el que más tiene y el que menos, no se note en el trato diario. En una oficina noruega, es normal que el director se siente a almorzar con los pasantes y que la jerarquía sea casi invisible.

Para el sistema de bienestar del país, esto ha sido una ventaja, ya que fomenta la colaboración y el sentido de comunidad. Sin embargo, para los perfiles más ambiciosos o creativos, esta “ley” puede sentirse como una camisa de fuerza que castiga el talento individual en favor del grupo.

¿Está desapareciendo la Janteloven?

En los últimos años, con la llegada de las redes sociales y una economía más globalizada, esta ley ha empezado a perder fuerza, sobre todo entre los más jóvenes. Las nuevas generaciones ya no tienen tanto miedo a decir “soy bueno en esto” o a mostrar sus logros en Instagram.

Aun así, el núcleo de esta mentalidad sigue ahí. Incluso a esta fecha, si usted intenta ponerse por encima de los demás de forma arrogante, sentirá el peso de un silencio incómodo. La sociedad noruega sigue prefiriendo la estabilidad del conjunto antes que el brillo de una sola estrella.

Entender la Janteloven es fundamental para moverse en este país. Puede que a usted le parezca una barrera para el éxito personal, pero para los noruegos es la garantía de que nadie se quede atrás y de que la envidia no destruya la convivencia. Es, en definitiva, el contrato invisible que mantiene a todos remando en la misma dirección, aunque eso signifique que nadie pueda levantar la cabeza más que el vecino.

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