Svalbard: El disco duro biológico de la humanidad

Svalbard | Bóveda del fin del mundo | Global seed vault
Fuente: Cierra Martin for Crop Trust, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

En las islas Svalbard, un archipiélago ubicado en pleno océano Ártico, entre la Noruega continental y el Polo Norte, se encuentra una inmensa estructura que sobresale de una montaña, similar a una mina o una base militar secreta. Esta estructura es la Bóveda Global de Semillas -también conocida como la “Bóveda del fin del mundo”-. Un proyecto que funciona exactamente como una copia de seguridad. Es donde los noruegos han decidido que el futuro de la alimentación mundial debe guardarse, bajo tierra y a unos 18 grados bajo cero.

Una prevención contra el desastre

Si un banco de semillas, en cualquier parte del mundo, llegase a faltar por el motivo que sea, Svalbard tendría las reservas, siendo un “botón de reinicio” para la agricultura global. Para eso, estas instalaciones guardan más de 1,2 millones de muestras de cultivos de casi todos los países del planeta, entre ellas se encuentran distintos tipos de frutas, verduras, hortalizas, etc. Estos granos están debidamente empacados, protegidos y sellados en recipientes.

¿Por qué en Svalbard?

Este sitio no se eligió al azar; fue debidamente estudiado. La zona tiene bajas probabilidades de actividad sísmica y está ubicada a 130 metros de altura, lo que asegura que, en caso de una emergencia, el cargamento esté a salvo, incluso si el deshielo global elevara drásticamente el nivel del océano. Sus condiciones son únicas, ya que su suelo permanece congelado. Incluso si el sistema eléctrico fallara, las semillas tardarían décadas en descomponerse.

Pero no deja de haber imprevistos, como en 2017 cuando hubo un filtrado de agua causado por un deshielo inusual. Aunque no logró llegar a las semillas, se alertó al gobierno noruego para impermeabilizar y drenar las instalaciones. De ahí se consideró que, por mucho que fuera una caja fuerte, estas instalaciones requerían mantenimiento permanente.

Video de Svalbard Global Seed Vault | Seedvault.no

Este experimento ya dio buenos resultados

Con motivo de la guerra en Siria en 2015, el banco de semillas de Alepo falló y los investigadores debieron acudir a Noruega para que les retornaran las muestras enviadas años atrás. Gracias a ellas lograron replantar cultivos en sitios seguros del Líbano y Marruecos y, tan pronto obtuvieron sus cultivos, retornaron las semillas a Noruega. Con eso se comprobó que ese sistema funciona y que en situaciones límite, la infraestructura física sigue siendo muy fiable.

Con todo esto se demuestra que, mientras en el mundo se habla de guerra y destrucción, los noruegos hablan de construcción y prevención de desastres.

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