
La actividad física no se practica solamente en el gimnasio o participando en competencias deportivas. Se hace en la vida cotidiana y al contactar con el entorno, sin importar la edad, el clima o la estación. Noruega abraza todo esto, haciendo que la actividad sea parte de su identidad.
Quienes visitan este país, de inmediato notan que el estilo de vida activo no es una moda ni una tendencia. Aquí la gente camina, pedalea, esquía, sube montañas, corre o simplemente sale a respirar aire fresco, y sabe que ese contacto con el ambiente también es vida. Sin importar el tiempo, si es invierno o verano.
No se requiere un escenario deportivo, con la naturaleza basta
El campo no es un sitio al que se visita ocasionalmente, es un espacio en el que se comparte a diario, ligándose así a su estilo de vida.
Los senderos, bosques, lagos y montañas están permanentemente disponibles gracias a la ley que permite el derecho al acceso público, permitiendo acampar, esquiar o simplemente pasear sin restricción alguna por cualquier parte de Noruega -siempre y cuando lo haga con mucho respeto-. Esta libertad crea un hábito.
La actividad física no tiene excusa
Trotar es una de las prácticas que más impresiona a cualquier recién llegado. Es curioso ver a personas trotando con bebés en coches, gente entrenando muy temprano, o lo contrario, a altas horas de la noche -aun en invierno, cuando la nieve cubre todo-. Aquí no hay horario ni excusa, solo disciplina. ¡Es por eso que son campeones mundiales en deportes de invierno!
En invierno, toda Noruega gira alrededor del esquí, convirtiéndose en la actividad física principal. Sin importar la edad, desde niños hasta personas mayores, todos se llenan de alegría al deslizarse por las montañas. Todo esto sin dejar de lado las relajantes y saludables caminatas.
También es habitual tener la bicicleta como un medio de transporte gracias a los largos ciclocarriles y la buena infraestuctura -alguna muy moderna en ciudades como Tromsø-. Inclusive en invierno, cuando el piso se congela y las temperaturas asustan a cualquier turista, hay bicicletas con llantas especiales y ropa térmica.
Salir a caminar, respirar o simplemente parar para ver el paisaje, hace parte del bienestar físico y mental noruego. El cambio de actividades permite sentir, vivir el momento y salir del estrés. Este estilo de vida deja claro que, mantenerse activo, es mantenerse vivo.


