
Un 17 de mayo de mediados del siglo XIX, los jóvenes universitarios de Oslo organizaron los primeros desfiles para conmemorar la Constitución, y fueron ellos quienes iniciaron esta celebración. Con los años, se convirtió en una tradición familiar y comunitaria. Hoy, uno de los momentos más importantes del día, es el barnetoget, el desfile infantil.
El 17 de mayo en Noruega se celebra con colorido, orgullo y un patriotismo muy propio. No es una fiesta cualquiera: es una conmemoración civil, alegre y emocional. No hay desfiles militares ni demostraciones de poder.
Los noruegos salen a las calles para recordar una fecha imborrable: la independencia lograda mediante acuerdos y decisiones políticas, no por la violencia.

Una celebración del 17 de mayo por lo alto
Desde temprano, las poblaciones se llenan de banderas, colores y entusiasmo. El noruego suele empezar el día luciendo su bunad como símbolo de pertenencia, para luego reunirse con familiares y amigos y unirse al desfile por las principales vías.
Entre globos, música y trajes tradicionales, se forma un río de gente que avanza al ritmo del conocido grito de júbilo: ¡Hipp hipp hurra!
El ambiente es incomparable: no hay discursos, homenajes militares ni tanques. Solo estudiantes celebrando el russ y familias caminando juntas, como si todo el país se hubiera puesto de acuerdo para salir a saludar.

El bunad y la comida, los actores principales
Es la ocasión perfecta para ver los distintos diseños de este traje tradicional. Lo llevan abuelos, familias, estudiantes e inmigrantes; todos participan sin distinción.
El país entero celebra la libertad a su manera, con una sonrisa bajo el sol de primavera. Y, como siempre, la comida tiene su papel: tortas, helados, salchichas, waffles y café. Son infaltables.
Es el único día del año en que a los niños se les permite comer lo que quieran y en la cantidad que quieran.
Mientras en otros países las celebraciones patrias se asocian a uniformes y armas, en Noruega se vive una fiesta luminosa y cercana. Es la forma en que este país expresa que la libertad se cuida y que la identidad se construye todos los días, no solo en las fechas señaladas.
¡Hipp hipp hurra!


