
Se estima que Noruega alberga alrededor del 90% de los renos de montaña en Europa, especie que a nivel mundial fue declarada vulnerable en 2016, tras un declive del 40% de su población en las últimas tres generaciones. En 2021 entró a la lista roja de especies amenazadas de Noruega. Las principales causas de este fenómeno son la rápida expansión de infraestructura humana en los últimos 50 años, y las consecuentes pérdidas de hábitat y fragmentación de las poblaciones. Adicionalmente, el cambio climático está provocando diferencias en el patrón de los inviernos, dificultando el acceso a comida de las poblaciones de renos.
La población de los renos se encuentra en declive
Desde los años noventa se registra una caída persistente en la población global de renos y caribúes, que al día de hoy se sitúa en aproximadamente el 56% (la población pasó de 4.7 millones a 2.1 millones). Se estima que actualmente unos 20.000 renos habitan en Noruega.
Los renos de montaña requieren de grandes extensiones de territorio para llevar a cabo sus actividades vitales y sus migraciones. A medida que aumenta el alcance de la actividad humana (construcción de cabañas, carreteras, centrales eléctricas etc.) este territorio vital se ve comprometido y fragmentado. Las poblaciones más fragmentadas y pequeñas, son más vulnerables a eventos naturales como las avalanchas.
El cambio climático, las enfermedades y el alto tráfico en las montañas son otras amenazas a su supervivencia. La actividad humana en las montañas suele impedir que los renos pasten en paz. Esto les impide alcanzar las reservas de grasas suficientes para sobrevivir a los inviernos y para la gestación de las hembras. El desarrollo de la industria ganadera ha facilitado la transmisión de patógenos y enfermedades. La caza controlada, tiene por objetivo equilibrar la población de renos, evitando el sobrepastoreo en las áreas disponibles. Sin embargo, la caza también puede afectar al equilibrio de género, el equilibrio de edad, la productividad y la genética de las poblaciones.

Lo que nos muestra Svalbard
Al encontrarse tan al norte del círculo polar ártico, la isla noruega de Svalbard se encuentra ubicada en una de las regiones más sensibles frente a los efectos del cambio climático. Este es un lugar en el que el calentamiento ocurre hasta cuatro veces más rápido que en el resto del mundo. Así, lo que se descubre en la isla funciona para proyectar lo que podría ocurrir luego en la Noruega continental y en el resto del mundo.
Según las autoridades medioambientales de Svalbard, en los últimos 30 años los inviernos se han vuelto más suaves y de clima más lluvioso. Esta lluvia se congela formando capas de hielo que impiden el acceso de los renos a las hierbas del suelo. Pero a diferencia de las otras poblaciones de renos, la población de renos en Svalbard se ha incluso duplicado en las últimas décadas.
Tras una serie de investigaciones sobre dicho fenómeno, los científicos del programa COAT (Climate-ecological Observatory for Arctic Tundra), uno de los estudios de vida silvestre más largos del Ártico, con casi 50 años de datos, han encontrado que en realidad la población de renos de la isla podía subdividirse en subgrupos, algunos de los cuales disminuyeron en tamaño, otros se mantuvieron estables, y otros incluso se triplicaron.
La razón tras esta diferencia es la cantidad de lluvia a la que sus regiones geográficas de hábitat se vieron expuestas durante el invierno: en las regiones costeras hubo más lluvia con la consecuente formación de capas de hielo en el suelo, mientras que en las regiones interiores el volumen de precipitaciones fue menor. El mejor acceso a los pastos permitió a los renos del interior alcanzar una reserva grasa más saludable y mejorar sus probabilidades de sobrevivir al invierno y reproducirse.
Esto último demuestra como el cambio climático puede afectar de forma tan distinta a una misma subespecie, dependiendo de los patrones climáticos locales. A pesar de esta variabilidad, la tendencia general es clara, y deben mantenerse las iniciativas y esfuerzos de conservación para esta especie una vez tan próspera pero ahora frente a constantes amenazas a su supervivencia. La pregunta esencial es si los renos y la fauna ártica podrán finalmente adaptarse a los rápidos cambios ambientales.


