
En Noruega, la tala de árboles es un proceso cuidadosamente organizado, donde cada paso debe hacerse con unas precisas y claras reglas. Aquí, cortar un árbol no es destruir: es renovar. Una arboleda que se administra nunca se agota.
A pesar de que la mayoría de los bosques noruegos son privados, todos deben cumplir unas estrictas medidas. Lo primero que debe hacer un propietario de bosque, antes de talar, es presentar un plan forestal donde indica claramente qué árboles se cortarán, por qué y cómo se repondrán. Es un documento que pasa por revisiones técnicas y puede tardar bastante tiempo en prepararse.
Al recorrer un bosque, es normal observar que hay zonas jóvenes, maduras y otras intervenidas.
Una tala de árboles con precisión
La labor se realiza con herramientas y maquinaria especializada que corta, clasifica el tronco y tritura los residuos en muy poco tiempo.
Esto lo hacen operadores profesionales formados para esa labor, con la capacidad suficiente para estudiar la situación completa: el terreno y los cálculos de inclinaciones para evitar daños a los bosques vecinos. El transporte de la madera tiene una ruta planificada para no causar erosión en el espacio ni afectar cursos del agua.
La conservación como base de la tala
Una de los fines de esta práctica, es la conservación de la floresta, permitiendo que siga viva. Esto tiene sentido, porque un bosque descuidado, envejece mal, volviéndose más sensible a las plagas e incendios.
Entre 2015 y 2020, la tasa de deforestación aproximadamente fue de 5,800 hectáreas al año. A pesar de esto, la cantidad de madera en los bosques noruegos ha crecido, ya que la reforestación supera a la de la tala. Es la razón por la cual una buena poda selectiva es una forma de cuidar el monte. La madera es un recurso que se respeta porque se usa; hace parte primordial de la identidad noruega, es la materia prima para la construcción de casas, cabañas, embarcaciones, entre otros.
Por todo esto, en Noruega no está prohibido cortar árboles; lo que no está permitido es la deforestación, prevaleciendo una economía forestal responsable.


