22 de julio: El día en que Noruega se sobrepuso al terror

22 de julio | Noruega | Sociedad
Fuente: nb.no

El 22 de Julio de 2011, Noruega sufrió el mayor atentado terrorista de su historia moderna (el tercero desde 1945). Con un carrobomba en el centro administrativo de Oslo, y un tiroteo masivo en un campamento de jóvenes, Anders Behring Breivik intentó sumir al país en el caos y el temor. Sin embargo, sus despiadados actos solo lograron hacer germinar la solidaridad y la resiliencia de un pueblo noruego que se negó a ceder ante la barbarie, y que cada año recuerda a sus 77 hermanos e hijos caídos.

Las motivaciones y preparación del día más oscuro

Para aquel día trágico, Behring Breivik, un ultraderechista radical noruego, empresario de 32 años, racista, xenófobo e islamófobo, autodenominado nazi y fascista, llevaba preparándose por varios años para “cumplir una misión”: la de luchar contra lo que consideraba una traición del gobierno que permitía la implantación de ideas multiculturales equivocadas y la consecuente expansión del islam en Europa. El mismo día de los atentados publicó por redes sociales un manifiesto de 1500 páginas en el que afirmaba, entre otras cosas, que los musulmanes deberían ser expulsados de Europa y el feminismo debía ser erradicado.

Durante casi una década estuvo ahorrando a partir de los ingresos que generaba con su propia empresa de programación y de un trabajo que tenía en atención al cliente. Llegó a fundar una empresa de productos de granja con el objetivo de usarla como fachada y así obtener productos químicos y fertilizantes que usaría luego para fabricar la bomba que detonó en Oslo.

Obtuvo una pistola 9mm y un fusil semiautomático de manera legal, haciendo uso de una membresía de club de tiro y de una licencia de caza. Por útimo, fabricó un uniforme de policía por sus propios medios y una credencial falsa. Se estima que invirtió 317 mil euros (casi 350.000 coronas noruegas) en las preparaciones de los atentados.

22 de julio | Noruega | Sociedad | Regjeringskvartalet
Regjeringskvartalet | Fuente: Johannesen, Nærings- og handelsdepartementet

La llegada del terror y de las rosas el 22 de julio

A las 15:25 comenzó el primer ataque. Una camioneta cargada con aproximadamente 500 kilos de explosivos detonó en las cercanías del Regjeringskvartalet, el barrio del gobierno ejecutivo de Noruega, en el que se encontraba el primer ministro Jens Stoltenberg. La explosión mató a ocho personas e hirió a 209 (12 de ellas de gravedad). Además, produjo significativos daños materiales. El acontecimiento acaparó la atención de los medios, policía y demás autoridades que acordonaron la zona. Este hecho, según Behring Breivik, fue usado como señuelo.

El terrorista hizo uso de su uniforme y pase de policia falsos para tomar un ferry y arribar a la isla de Utøya, a 40 km de la capital, y en la que por esos momentos de desarrollaba un campamento juvenil del partido laboristaArbeiderpartiet (al que Behring Breivik culpaba de traicionar a su patria). Al llegar al lugar, accedió diciendo que era un policía enviado a asegurar la zona por los hechos ocurridos en Oslo. Luego atrajo a muchos asistentes del lugar valiéndose de su supuesta autoridad, y una vez reunidos comenzó a abrir fuego indiscriminadamente.

El asesino estuvo disparando por más de una hora haciendo pausas solamente para recargar entre risas y gritos. En aquel lapso mató a 69 personas e hirió a otras 110 (55 de ellas de gravedad). Behring Breivik se rindió en cuanto llegó la policía al lugar.

22 de julio | Noruega | Sociedad| Utøya
Isla de Utøya|Fuente: Neuwieser from Germany – Norway Trip 2012, CC BY-SA 2.0

La conmoción de lo ocurrido, sin dudarlo, se apoderó de la nación. Algunas encuestas estimaron que uno de cada cuatro noruegos sabía de alguna víctima de los atentados. Sin embargo, la resilencia noruega se antepuso rápidamente.

El 25 de Julio de 2011, marcharon alrededor de 150 mil personas en las calles de Oslo y diversos sitios de Noruega. En este evento participaron personalidades nacionales y políticas. Las multitudes llevaron rosas en sus manos como símbolo de rechazo a la violencia y de solidaridad con las víctimas y sus familiares. Es por dicha razón que aquel evento fue conocido como la marcha de las rosas.

Los cambios en la sociedad Noruega que generaron los atentados de Behring Breivik siguen vigentes hoy en día. Se conmemora cada año con diversos actos y solemnidad. También se creó un centro de memoria para que las generaciones noruegas no olviden que la violencia nunca será una respuesta válida ni una solución.

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