
El amor por la literatura en Noruega es inculcada desde pequeños. Es por eso que este país destaca por tener uno de los porcentajes más altos de lectores del mundo, leyendo más de 10 libros al año, de acuerdo con la Asociación Noruega de Editores.
Por esta razón, en Noruega, un país tan pequeño, se produce más literatura que en otros mucho más grandes. Además, acá ser escritor es un oficio respetado, no un entretenimiento.
Aquí quien escribe cuenta con el apoyo del Estado, ya que el Consejo de las Artes compra las obras que se producen para surtir sus bibliotecas, con el fin de que todos los lectores tengan acceso gratuito a ellas, asegurando ingreso para el autor y que el público pueda obtenerlas.
Otra forma de incentivar al escritor es por medio de becas, con el fin de que trabaje tranquilamente sin pensar en la venta y se dedique solamente a escribir.
Literatura de calidad
Quienes no conocen la literatura noruega creen que toda es de asesinatos en la nieve, accidentes en los bosques y de gente triste observando el horizonte desde una ventana, sin saber que esto va mucho más allá.
El encanto de la literatura noruega es que es original y sincera, sin apariencias y sin querer parecerse a la de otros grandes países, porque relata sobre lo suyo: su vida cotidiana, su familia, el alcohol, su clima, su soledad, su alejamiento, sus problemas sociales y su naturaleza, que es su orgullo, haciéndola única y maravillosa, lo que curiosamente la ha convertido en literatura universal.
Una obra noruega tiene acogida porque narra y mira de frente la realidad. No es por las virtudes de su naturaleza y la majestuosidad de sus paisajes, ni por su fantasía; es por su calidad, por su expresión directa sobre el significado de ser un ser humano.
La realidad de la literatura en Noruega
Hoy en día, que todo está en las redes, la literatura en Noruega apunta a mostrar todo lo que generalmente se oculta, con honestidad y transparencia, aunque pueda ser incómodo.
La poesía experimental, la literatura infantil y la novela gráfica, son de autores que se atreven a probar cosas nuevas sin miedo a fracasar.
Por todas esas razones se entiende por qué los escritores de hoy tienen una seguridad particular, sabiendo que, aunque su lengua la hable poca gente, tiene mucho peso literario, por el apoyo estatal y, sobre todo, porque la lectura es inculcada desde la infancia.
Por eso, cuando busque una obra literaria que sea frentera con la realidad y que aborde temas difíciles con claridad, la noruega es la más apropiada.


