¿Qué son los trolls y quién les dio su apariencia?

Trolls | Noruega | Cultura | Historia
“Troll” | Foto: Laurent, CC BY-ND 2.0

Criaturas enormes cubiertas de bosques espesos, gigantes de la mitología nórdica que desafiaban a los antiguos dioses, seres malvados, torpes, mágicos o naturales; e incluso pequeños, coloridos y amigables, los trolls han existido desde hace milenios en las historias populares de la cultura nórdica. Desde el siglo XIX fueron ampliamente difundidos y dotados de temibles formas y oscuros rasgos característicos por las manos de talentosos dibujantes, y en la actualidad hacen notar su presencia en diversas áreas de la cultura popular, el entretenimiento y la industria de regalos turísticos de Noruega.

La palabra troll ha cambiado de significado a través de la historia. Aunque se cree que es un vocablo nórdico, también está presente en otras lenguas germánicas. Según la época, hacía referencia a un ser mitológico, pero también a muertos o demonios. Por lo general, carga una cierta connotación negativa, de maldad; e incluso, se ha usado como insulto o con intención peyorativa.

En la mitología, los trolls son seres nórdicos, primordiales y sobrenaturales. Algunos académicos creen que la palabra troll se usaba para los seres no humanos, expertos en magia y que representaban amenazas a la humanidad. Otros creen que la palabra se usó como sinónimo de los términos jötunn y gygr (gigantes). Estos gigantes, enormes, aterradores y amenazantes, eran los primeros pobladores de la tierra y acérrimos enemigos de los dioses.

Con la cristianización noruega en el siglo XI, los Jötns (gigantes) dejaron de tener cabida en la religión. Pero su figura se mantuvo viva en forma de los trolls de cuentos y leyendas. En dichas historias los trolls protagonizaban ataques y luchas contra el cristianismo, atacaban a reyes cristianos y arrojaban rocas gigantes a las iglesias. Sin embargo, en las leyendas no lograban su cometido porque eran muy torpes lanzando, y porque Dios protegía a los reyes y las iglesias.

En las leyes noruegas más antiguas (siglos IX y XII) se encontraban prohibiciones a realizar acciones que “despertaran a los trolls”. Concretamente, para esta época se consideraba que los trolls eran las almas de antepasados fallecidos, y las leyes se encaminaban a prohibir cualquier modalidad de la nigromancia, considerada una práctica precristiana y pagana.

Luego de la reforma en el siglo XV, la concepción de trolls cambió. Comenzaron a asociarse con los demonios y con las prácticas de brujería. A tal nivel llegó que a las personas que acusaban de hechicería las denominaban “personas troll”. Gran parte de todas las criaturas sobrenaturales en las historias populares fueron demonizadas. Aún así, las leyendas más populares sobre trolls continuaron vigentes.

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Vasstrollet – Theodor Kittelsen (1881) | Foto: Nasjonalmuseet/Høstland, Børre

Durante el siglo XVIII, los trolls dejaron de ser percibidos como peligrosos, e incluso comenzaron a ser concebidos como entretenidos. Esto abrió el camino para el trabajo de los coleccionistas de cuentos noruegos Peter Christen Asbjørnsen y Jørgen Moe, que en el siglo XIX se dieron a la tarea de rescatar y recopilar las historias populares de las historias de hadas de Noruega, resucitando la antigua figura de múltiples seres sobrenaturales y espectaculares, incluyendo la de los trolls.

En los cuentos, son descritos como criaturas gigantescas o enanas, aterradoras, malvadas, feas, antisociales, que prefieren aparecer bajo la sombra de la noche, que se esconden en las montañas y los bosques. Otros resultan ser las montañas mismas, suelen ser tontos y es común que un niño astuto los derrote en las historias.

Fue en las páginas de las recopilaciones de Cuentos de Hadas Para Niños de Asbjørnsen y Moe, que aparecieron las primeras ilustraciones sobre los trolls. El primer artista en dibujarlos fue Erik Werenskiold (1855-1938), pero se considera que la pluma que los inmortalizó fue la de Theodor Kittelsen (1857-1914).

Kittelsen fue recomendado a los autores de los libros por el mismo Werenskiold, luego de que este quedara impactado con el óleo vallstrollet (Troll de agua) (1881) de Kittelsen. Incluso, se menciona que una primera versión de Kittelsen de un troll “tuerto y boquiabierto” resultó tan aterradora que Asbjørnsen la rechazó. Las ilustraciones de ambos dibujantes consolidaron la imagen estereotípica del troll noruego.

Los trolls de los cuentos de hadas siguen siendo muy populares en la actualidad. La idea e imagen del troll ha sido adoptada y usada en múltiples obras literarias de fantasía como el Hobbit, El señor de los anillos o Harry Potter. También se ha popularizado en videojuegos y películas. Desde los años 60 se creó una versión pequeña y amigable de unos muñecos “trolls de la suerte” que se hizo muy popular, llegando a tener sus propias películas animadas. Además, la figura del troll noruego se ha convertido en un popular regalo o recordatorio para turistas y visitantes del país.

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